La línea de tren Belgrano Norte, que une Villa Rosa con Retiro, ha reducido en 12 la cantidad de trenes diarios, lo que ha provocado un aumento significativo en el tiempo de espera y un hacinamiento extremo de los pasajeros. Esta situación representa un grave peligro, evidenciado por personas viajando con las puertas abiertas y "colgadas" de las formaciones.
Los 100.000 pasajeros diarios que utilizan esta línea se ven afectados por demoras y la necesidad de subirse a trenes sobrecargados para no llegar tarde a sus destinos. La falta de vagones con mayor capacidad y puertas automáticas, a diferencia de otras líneas que modernizaron sus formaciones hace una década, agrava la problemática.
La gente se queja de que los aumentos en las tarifas no se corresponden con una mejora en la calidad del servicio, que incluso ha empeorado. Se destaca que el Belgrano Norte atraviesa tramos en altura, como al cruzar la Panamericana y Avenida Libertador, lo que incrementa el riesgo de accidentes si alguien cae de una formación.
La situación es especialmente crítica en estaciones intermedias y en la cabecera de Villa Rosa, donde la frecuencia puede ser de hasta una hora, incentivando a los pasajeros a no dejar pasar ningún tren, por más lleno que esté.