Ante la posibilidad de fenómenos meteorológicos extremos durante el Mundial, se han establecido rigurosos protocolos de seguridad para proteger a los asistentes y participantes. En caso de alertas por tornados o tormentas, el inicio de los partidos podrá retrasarse sin dudar, y se procederá a la evacuación inmediata de las tribunas y zonas aledañas a los estadios. Estas medidas se tomarán para resguardar la seguridad ante posibles ráfagas de viento, actividad eléctrica y granizo.
Si una tormenta se acerca durante un partido, este se interrumpirá automáticamente, priorizando la seguridad por encima del desarrollo del juego. Estas decisiones estarán a cargo de meteorólogos locales y se coordinarán con los gobiernos de México, Estados Unidos, Canadá y la FIFA. El objetivo es garantizar la integridad de todas las personas involucradas en el evento, evitando riesgos ante condiciones climáticas adversas.
Este plan de contingencia es fundamental en un evento de magnitud mundial, donde una gran cantidad de personas se moviliza y expone al aire libre. La planificación anticipada busca prevenir incidentes y asegurar una respuesta eficaz ante cualquier eventualidad climática.