En la casa de Claudio Barrelier en Córdoba, los peritos de la policía judicial realizan una exhaustiva búsqueda de rastros biológicos y ADN para reconstruir lo ocurrido. Se utilizan reactivos químicos como luminol para detectar sangre lavada, se levantan huellas dactilares y se secuestra ropa y elementos de limpieza para análisis de laboratorio. El objetivo principal es determinar si el detenido actuó solo o con un tercero.
La presencia del DUAR, un equipo especializado de bomberos para búsquedas complejas, sugiere que se buscan elementos más allá de los fluidos y ADN, incluyendo excavaciones y rastros en pozos ciegos. Se sospecha la existencia de cavidades en el suelo, lo que podría indicar la presencia de cuerpos o elementos de interés para la causa.
Uno de los jefes de los peritos del Ministerio Público Fiscal se reunió con el DUAR para coordinar las tareas, indicando que el equipo especializado ingresará a la vivienda una vez que se marquen los puntos de interés. La casa es calificada como "la casa del horror" debido a la cantidad de denuncias y hechos violentos ocurridos en ella.
Se están buscando brazos y manos, ya que la ausencia de estas partes podría indicar una manipulación deliberada para eliminar rastros genéticos bajo las uñas, claves para la defensa de la víctima.