Un perito psicólogo forense, consultado en el programa, expresó su asombro y preocupación por ciertas "falencias" en la investigación del caso de Agostina. Destacó que, a pesar de la violencia del crimen, la investigación no siguió la "hipótesis de máxima" que sugieren los protocolos internacionales para estos casos. En cambio, se habría optado por una "hipótesis mínima o más doméstica", lo que el perito considera un error.
El especialista criticó que el fiscal, máxima autoridad en la instrucción penal preparatoria, supusiera inicialmente que la joven podría haberse ido con un novio, en lugar de activar todos los protocolos necesarios para un caso de esta magnitud, como la "Alerta Sofía". En su opinión, un juez debe ser un intérprete de la Constitución y seguir los lineamientos internacionales sobre debida diligencia en este tipo de situaciones.
El perito enfatizó que el fiscal declaró no arrepentirse de su accionar, a pesar de que la joven ya estaba muerta, lo que fue interpretado como un intento de "lavarse las manos". Subrayó la importancia de considerar el femicidio y de estar a la altura de las circunstancias, especialmente en un caso de tanta relevancia, donde el interés superior del niño debe prevalecer.
Respecto al perfil de Claudio Gabriel Barrelier, el perito indicó que, basándose en la información pública, la hipótesis predominante es la de un ataque contra la integridad sexual y un crimen. Describió a Barrelier como una figura con características psicopáticas, que busca controlar y objetivar a sus víctimas, generando confianza para luego "depredarlas" y desecharlas. Mencionó la alevosía en el tratamiento del cuerpo y la falta de un objeto claro de fijación, aunque advirtió sobre la modalidad "increciente" de violencia en este tipo de perfiles.