Patricia Bullrich generó polémica al declarar una "objeción de conciencia" respecto al retiro del pliego de una jueza por parte del gobierno, lo que ha sido interpretado como un intento de diferenciarse de Javier Milei. Se cuestionó la validez de su argumento, señalando que la objeción de conciencia se aplica a obligaciones legales y no a la votación en el Congreso.
Se analizó el "operativo despegue" de Bullrich, comparándolo con situaciones anteriores en las que buscó distanciarse de decisiones del gobierno. Se sugirió que está buscando posicionarse como una garante del modelo económico, pero con una cara diferente a la de Milei, buscando el apoyo de sectores afectados por las medidas de Federico Sturzenegger.
También se mencionó que esta actitud de Bullrich podría debilitar a Milei y generar un frente interno, ya que se le percibe como alguien que "se le anima" al presidente. Se destacó que Bullrich, que antes apoyaba incondicionalmente a Milei, ahora ve una oportunidad política para diferenciarse, guiada por el "olfato" y las encuestas.
El debate también abordó el enojo creciente en "Comodoro Pro" (el ámbito judicial) con el gobierno de Milei, lo que podría evidenciar una debilidad del oficialismo. Se planteó que la justicia, como actor político, comienza a investigar y fallar en contra del ejecutivo cuando percibe su desgaste. Se concluyó que la actitud de Milei de querer "moldear la justicia a su gusto" es inconstitucional y genera un fuerte rechazo en el ámbito judicial.