El Pastor Cinalli aborda el tema de la inconstancia en la fe, basándose en el Salmo 78 y la historia de los Efraimitas. Explica que estos "guerreros de Efraín" dudaron de Dios y huyeron el día de la batalla, lo que llevó a que el Señor los reemplazara y les quitara el privilegio de tener el Arca de su presencia.
El pastor enfatiza que la inconstancia en la vida cristiana es un pecado grave, comparándola con aquellos que "fluctúan" en la fe y no son tenidos en cuenta por Dios. Advierte que esta actitud puede llevar a perder la "luz de la presencia del Señor" y andar "entre tinieblas".
Cinalli critica la falta de gratitud y la tendencia a quejarse, recordando que los israelitas se olvidaron de las maravillas que Dios había hecho por ellos. Subraya la importancia de utilizar los "recursos espirituales" como el ayuno, la oración y la adoración para enfrentar las batallas de la vida, en lugar de pelear con "armas humanas".
Finalmente, el pastor concluye que los principales pecados que indignaron a Dios fueron la incredulidad y la ingratitud. Hace un llamado a la reflexión, instando a los creyentes a reconocer que "Dios puede" con todas las situaciones, despejando las dudas del corazón y dejando de darle "alegría al diablo" con la desobediencia.