Hoy se cumplen 11 años de la primera marcha federal de Ni Una Menos, un movimiento que nació para visibilizar la violencia de género y los femicidios en Argentina. A lo largo de esta década, la consigna ha sido "vapuleada" y se ha visto inmersa en la "grieta política", según los panelistas, lo que ha dificultado su objetivo principal: proteger a las mujeres de la violencia extrema y la muerte.
Las estadísticas son alarmantes: en 11 años, se han registrado 3.424 víctimas fatales por violencia de género. La mayoría de las víctimas tienen entre 19 y 50 años, y más de 400 mujeres habían pedido ayuda antes de ser asesinadas, lo que resalta la importancia de las señales previas y la falta de respuesta efectiva del sistema. El ex defensor de niños, niñas y adolescentes, Atilio Álvarez, compartió casos desgarradores, incluyendo el de un femicidio en la Villa 31 donde el agresor descuartizó a la víctima y los hijos quedaron huérfanos.
Un dato crucial es que solo el 15% de las víctimas fatales habían realizado una denuncia previa, lo que subraya el "país de la no denuncia" y la necesidad de abordar los temores de las mujeres a denunciar, así como la falta de capacitación policial y judicial. Álvarez enfatizó que el problema de la violencia de género no es solo de las mujeres, sino de toda la sociedad, y llamó a la unidad para enfrentar esta problemática.
Se destacó la importancia de la capacitación en sede policial y judicial para tomar denuncias, especialmente en la Provincia de Buenos Aires, donde aún se registran casos de rechazo o demora en la toma de denuncias. Se hizo un llamado a las mujeres a denunciar y a no creer en la excusa de "dejar pasar 48 horas".