El Ministro de Seguridad de Córdoba se emocionó al recordar el momento en que tuvo que comunicarle al padre de Agostina Vega la trágica noticia del hallazgo del cuerpo de su hija. El funcionario relató que el padre le había pedido que la encontraran con vida, expresando su esperanza de que "estaba viva".
El ministro describió el doloroso proceso de informar al padre, quien era miembro de la fuerza, y cómo él mismo se involucró en la búsqueda de Agostina "como si fuera mi propia hija". El funcionario se quebró al recordar el abrazo y las palabras que le dijo al padre: "encontramos a tu hija, encontramos a Agostina".
Este momento generó un debate sobre la autenticidad de las "lágrimas de cocodrilo" en la política, cuestionando si la emoción del ministro era genuina o una reacción tardía a la tragedia. Se recordó que el ministro no mostró la misma preocupación cuando la niña estaba desaparecida.