La cadena española Meliá Hoteles, la mayor operadora extranjera de hoteles en Cuba, ha decidido cesar de forma inmediata la operación y comercialización de 15 hoteles en territorio cubano. La justificación de la empresa se basa en el "contexto geopolítico, social, legal y económico" de la isla.
Esta decisión se suma a la de otras compañías hoteleras españolas como Iberostar y la canadiense Blue Diamond, que también anunciaron el cese parcial o total de sus operaciones turísticas en el país. Fuentes cercanas indican que estos grupos han dejado de administrar hoteles gestionados con el conglomerado económico militar cubano Gaesa, que está sancionado por Washington, aunque podrían seguir trabajando con instalaciones propiedad del Ministerio de Turismo.
Paralelamente, el Banco Central de Cuba informó que las operaciones de pago con tarjetas Visa y Mastercard serán suspendidas a partir del sábado. Esto sucede después de que un banco extranjero terminara su relación con una institución financiera cubana debido a las sanciones de Estados Unidos. A principios de mayo, la canadiense Sherwood, que extraía níquel y cobalto, también se retiró de Cuba.
Estas salidas de empresas internacionales se producen luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, firmara una orden ejecutiva que endurece las sanciones contra Cuba, al considerar que la isla representa una "amenaza extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos". La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro ha establecido este viernes como fecha límite para que las empresas extranjeras con negocios con Gaesa reajusten sus operaciones o enfrenten sanciones, que pueden incluir dificultades para acceder al sistema financiero internacional o la congelación de activos. El turismo, la segunda fuente de ingresos de Cuba, se desplomó casi un 50% entre enero y marzo de 2025, en comparación con el mismo período del año anterior, profundizando la grave crisis económica y energética agravada por un bloqueo petrolero desde enero.