La marcha #NiUnaMenos genera un significativo impacto político, especialmente por el reclamo directo al gobierno del presidente Javier Milei. El debate se centra en el desmantelamiento de políticas de género y la intención de no avanzar sobre la figura del femicidio, lo cual genera una fuerte controversia entre el ejecutivo y los defensores de estas políticas.
El contexto del femicidio de Agostina, que ha sensibilizado a todo el país, se suma a la presión sobre el gobierno. Esta combinación de factores genera una situación "altamente incómoda" para la administración actual, en un momento de alta sensibilidad social.