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Marcha de Ni Una Menos recupera masividad y se despolitiza tras el crimen de Agustina

Tensión: intercambio (20°) Eje político: Centro

La marcha de Ni Una Menos, en su undécimo aniversario, ha recuperado la masividad de sus inicios y se ha caracterizado por una notable despolitización, con poca presencia de banderas políticas y una gran afluencia de autoconvocados y familias. La movilización, que busca visibilizar la violencia de género y evitar más femicidios, se da en un contexto de conmoción por el reciente crimen de Agustina Vera, así como otros casos como el de Dulce en El Dorado y Carolina Romera en Temperley.

La ausencia de incidentes, a pesar de la gran concurrencia, fue destacada por los presentes. La presencia de cordones policiales no generó fricción, lo que contribuyó a que la marcha transcurriera en paz. Este año, la movilización parece haber regresado a su lógica original, con un fuerte énfasis en la toma de conciencia sobre la problemática de la violencia machista.

Los periodistas en el lugar resaltaron que la marcha ha logrado su objetivo de ser un espacio de reclamo genuino, sin la intervención de intereses políticos, lo que marca una diferencia con ediciones anteriores. Esto se atribuye a la necesidad de la sociedad de expresarse ante la escalada de violencia de género, reflejando el dolor y la preocupación que atraviesan a la comunidad.