Guillermo Ortiz, conocido como el "Tula de la bandera" en Avellaneda, se ha convertido en una personalidad local por su inquebrantable banderazo en apoyo a la Selección Argentina. Desde la derrota contra Arabia Saudita en el último Mundial, Guillermo sale diariamente con su bandera durante una hora, logrando la ovación y el reconocimiento de vecinos y transeúntes.
Su iniciativa surgió de una "locura" tras ver a Lionel Messi abatido en aquel partido, impulsándolo a salir a la calle con su bandera confeccionada con un secador de piso. Lo que comenzó como un acto espontáneo se transformó en una tradición que lo ha llevado a ser contactado por medios y a recibir el cariño de la gente.
Guillermo relató que ha tenido el privilegio de conocer a Ángel Di María y a Lionel Messi, describiendo al capitán como una persona "maravillosa". A pesar de las peticiones para que viaje al Mundial, Ortiz prefiere quedarse en Argentina, compartiendo su alegría y entusiasmo con la gente de su barrio, a quienes considera el "motor" de su esfuerzo.
Su compromiso es tal que sale con lluvia, viento o calor, y atribuye su fortaleza a la gente que lo acompaña. Guillermo, quien prometió llevar la bandera hasta diciembre, ha emocionado a la audiencia con su historia y su profundo orgullo de ser argentino, un sentimiento que, según él, es la verdadera "cábala".