Un testigo clave reveló que Claudio Barrelier, principal imputado en el caso Agostina, operaba una puerta secreta en el bar "Guachitas" que daba acceso a un presunto prostíbulo. Según el testimonio, Barrelier era quien cobraba y permitía el ingreso a este espacio oculto detrás de la barra, donde se realizarían actividades sexuales no habilitadas.
La información sugiere la existencia de una red de actividades sexuales ilícitas en el local, ubicado en la calle Ituzango 521 de Nueva Córdoba. El bar es propiedad de Soledad Andreani, también dueña del "Porca Negro", quien es señalada por la justicia por apuntalar la coartada de Barrelier y sobre quien pesa un pedido de imputación.
Fuentes anónimas detallan que, después de la medianoche, el bar se transformaba en un boliche con la presencia de mujeres jóvenes, de entre 14 y 25 años, que supuestamente ofrecían servicios sexuales. Se investiga si estas actividades eran voluntarias o bajo coacción, y si existía una red de trata de personas, con traslados a estancias en Villa María y Villa Totoral.
El bar emitió un comunicado oficial desvinculándose de los hechos y de las personas involucradas, afirmando que no encontraron elementos que vinculen al establecimiento con la investigación. Sin embargo, los testigos contradicen esta versión, señalando que las actividades ilícitas ocurrían dentro del local y que Barrelier era una figura central en ellas.