El primer ministro de Francia, Sebastián Lecornu, ha solicitado una mayor implicación de los países europeos para garantizar la seguridad del Líbano. Lecornu enfatizó que la situación libanesa impacta directamente en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, y que no se puede dejar de lado al Líbano en el conflicto en Oriente Medio, especialmente por los lazos entre Irán y la milicia Hezbolá.
Lecornu también exigió a Israel que ponga fin a la guerra en el Líbano y a la "ocupación ilegal" en el sur del país, argumentando que estas acciones solo ponen en riesgo la propia seguridad del Estado israelí.
En respuesta, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha criticado duramente a los líderes europeos, incluyendo al presidente francés Emmanuel Macron, por cuestionar las acciones militares de Israel. Netanyahu declaró que los líderes europeos "no tienen las agallas" para alinearse con quienes, según él, "salvarán a nuestra civilización contra estos bárbaros". Además, calificó de "vergonzosa" la forma en que los líderes europeos complacen a las minorías islámicas radicales en sus propios países.
Históricamente, Francia ha mantenido una relación especial con el Líbano, actuando como protectorado de la comunidad cristiana maronita durante el reinado de Luis Felipe. Aunque la comunidad maronita es ahora una minoría en el Líbano, gran parte ha emigrado a Francia, manteniendo un vínculo cultural y lingüístico.