Existe la percepción de que Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, busca influir en las próximas elecciones brasileñas, respaldando la candidatura de Flavio Bolsonaro. Esta injerencia se vincularía a la preocupación estadounidense por la postura del presidente Lula da Silva sobre el crimen organizado.
Las ofensas del gobierno norteamericano a Brasil, sumadas a la declaración del secretario de Estado Marco Rubio ante el Congreso, donde se anunció la designación de organizaciones criminales brasileñas como terroristas, han generado una reacción significativa. La opinión pública norteamericana, en un 56%, coincide con la necesidad de declarar a estos grupos como terroristas y buscar una alianza internacional para combatirlos. El flanco débil de Lula, a pesar de su éxito económico, se centra en el problema de la seguridad, donde su posición difiere de la mayoría de la opinión pública brasileña y estadounidense que apoya la "mano dura".
Se observa una mejora en el posicionamiento de Flavio Bolsonaro en las encuestas, coincidiendo con la designación de las organizaciones criminales como terroristas. Después del respaldo electoral de Estados Unidos a Abelardo de la Espriella en Colombia, se da por hecho que Donald Trump apoyará la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro en las elecciones de octubre, lo que Lula interpreta como una intromisión para evitar su reelección.