El análisis periodístico remarcó la importancia de diferenciar el brutal femicidio de Agostina de la conflictiva relación familiar que la joven mantenía con sus padres. Se hizo hincapié en que, si bien la querella del padre de Agostina ha solicitado investigar a la madre por no haber mencionado a Barreda en la denuncia inicial, esta situación debe ser vista con un "manto de piedad".
Se argumentó que la madre de Agostina pudo haber confiado en Barreda al principio, y que su accionar no la hace responsable del crimen. Se enfatizó que el foco principal debe estar en el asesino, un "brutal femicida y violador" que actuó de forma despiadada. Se criticó la tendencia a buscar responsabilidades en la víctima o en su entorno familiar, desviando la atención del verdadero culpable.
Finalmente, se reflexionó sobre la violencia infantil, mencionando un informe de UNICEF que revela que el 65% de los padres naturaliza prácticas violentas con sus hijos. Se concluyó que, si bien la sociedad ha avanzado en entender que el cuerpo de las mujeres es un límite, aún falta comprender lo mismo respecto a las infancias, algo que Agostina también sufrió al haber padecido violencia infantil. Este contexto de vulnerabilidad no exime de responsabilidad al femicida, pero resalta la necesidad de proteger a las infancias.