Se debatió la estrategia del PRO de apoyar al gobierno sin pedir nada a cambio, calificada como "encomiable y virtuosa" por un panelista, pero cuestionada en su "eficiencia política". Se argumentó que la única ganadora de esta estrategia parece ser Patricia Bullrich, quien hoy disputa poder y tiene alta imagen en encuestas, mientras que el PRO perdió la elección en la Ciudad de Buenos Aires y enfrenta dispersión y fragmentación.
Guillermo Dietrich defendió la postura del PRO, aclarando que no es "dar todo" sino "acompañar lo que corresponde", y que siempre creyó que era lo correcto, prefiriendo que "Argentina lo vaya mal y el proxista". Afirmó que el PRO nació con la vocación de transformar el país y generar desarrollo, como lo demostraron en la Ciudad de Buenos Aires y en el gobierno nacional.
Dietrich enfatizó que el PRO no desaparecerá y debe ser una alternativa para la gente que se siente cómoda con su forma de hacer las cosas. Subrayó que el objetivo es resolver los problemas estructurales de Argentina, no la competencia entre partidos, y que el PRO puede seguir aportando sin "cascoteando" al gobierno actual, al que reconoció aciertos y desafíos.