Un intenso debate se generó en el programa sobre la supuesta "contaminación" de la escena del crimen en el caso de Agostina. Un panelista afirmó que la escena fue "groseramente" contaminada, señalando que nadie más debería haber ingresado a la casa de Barrelier hasta el momento, ya que el lugar fue "tocado, manoseado y tapado".
Se criticó duramente al fiscal por lo que se consideró un "terrible error", enfatizando que el fiscal es el director del proceso y la policía solo sigue sus instrucciones. La pregunta central fue si se trató de un "error" o si existieron intenciones ocultas detrás de la falta de resguardo adecuado de la escena.
La discusión se extendió a la "hipocresía" de la sociedad argentina, que tolera la existencia de prostíbulos conocidos y protegidos, mientras condena los crímenes resultantes de estas redes. Se hizo un llamado a la responsabilidad social y a la necesidad de un debate profundo sobre estos temas, en lugar de quedarse "instalados en el horror" y el rol de espectadores.