Un panelista expresó su profunda desconfianza en la justicia argentina, argumentando que es "demasiado seria para dejarla solo en manos de los abogados". Comparó la situación con la de un cirujano que debe estudiar medicina para operar, pero señaló que la justicia es un proceso técnico que no debería estar al alcance de cualquiera.
Se destacó que la justicia argentina está tan "dañada" que incluso multinacionales que desean invertir en el país prefieren ser juzgadas en Nueva York, lo que demuestra la falta de confianza en el sistema judicial local. Esta situación afecta no solo a las grandes empresas, sino también a los ciudadanos que claman por justicia y no la encuentran.
La discusión se centró en la necesidad de reformar la justicia y la importancia de que los jueces y fiscales estén capacitados en perspectiva de género, aunque se reconoció que muchas veces no cumplen con esta obligación. Se mencionó la Ley Micaela como una herramienta importante, pero se enfatizó que el problema va más allá de la capacitación y requiere un cambio cultural profundo.