El programa abordó las consecuencias reales de las agresiones virtuales, destacando diversas formas de ciberdelito que afectan a niños y adolescentes. Se explicó el ciberacoso o ciberbullying como el hostigamiento e intimidación a través de mensajes o imágenes para dañar, insultar o humillar.
Una preocupación clave fue el grooming o ciberembaucamiento, donde un adulto manipula a un menor. Se presentó una estadística que muestra que el 57% de las víctimas son niñas y el 42% varones, principalmente entre los 11 y 15 años, y que a menudo culmina en encuentros presenciales. Otro tema tratado fue el sexting, el intercambio de contenido sexual en línea, con énfasis en la advertencia sobre la inteligencia artificial utilizada para crear imágenes pornográficas falsas y la sextorsión, el chantaje con amenazas de publicar material íntimo. También se mencionó el happy slapping, la difusión de agresiones físicas o verbales, y la exposición involuntaria a material sexual o violento a través de juegos en línea.
Se hizo un llamado a los padres a hablar con sus hijos sobre estos temas y a denunciar cualquier incidente, así como a evitar el yarenting, la sobreexposición de menores en internet. Finalmente, se alertó sobre la re-victimización, donde las personas que han sufrido abuso vuelven a ser blanco de agresores.