Los allanamientos en la casa de Claudio Barrelier, principal sospechoso del femicidio de Agostina, revelaron nuevas pruebas, incluyendo el hallazgo de un colchón y la demolición de parte de las cañerías en busca de objetos. Estos procedimientos se suman a la angustia por el inicio del velatorio de la adolescente y el pedido de destitución del fiscal Garzón y del ministro de seguridad Quintero en las marchas.
Una carta encontrada, aparentemente dirigida al padre de Agostina, describe situaciones de violencia y fue entregada como evidencia. Este hallazgo abre una nueva dimensión en el caso, sugiriendo un historial de violencia familiar. Los allanamientos también refuerzan las sospechas sobre una posible red de trata de personas.
La investigación también se enfoca en el bar "Guachitas", descrito como un prostíbulo disfrazado, donde se presume la entrega de mujeres, incluso menores de edad. Se investiga un posible vínculo entre Barrelier y Soledad, la dueña de un auto utilizado para descartar el cuerpo de Agostina y empleada del bar, sugiriendo una sociedad en el intercambio de mujeres.
La pareja de Barrelier, quien es dueña de la casa donde vivían, también está bajo la lupa, ya que presenció el hecho delictivo impune de Barrelier en el caso anterior de secuestro extorsivo. La inquietud se centra en la posible protección a Barrelier y a una organización más grande, con la sospecha de que se haya intentado evitar llegar a él en la investigación.
La municipalidad clausuró el bar "Guachitas", lo que confirma las sospechas sobre sus actividades ilícitas. La investigación continúa en la búsqueda de eventuales cómplices de Barrelier y una posible tercera persona o más en la escena del crimen. El caso Agostina sigue generando interrogantes sobre la actuación de la justicia y la posible existencia de una red de trata.