Una reconocida actriz británica se mostró visiblemente molesta durante una función teatral al detectar a un espectador utilizando su celular. En un momento de la ovación, la actriz interrumpió para pedirle al individuo que dejara de usar el dispositivo, generando una "catarata de quejas" y un debate sobre el uso de celulares en eventos culturales.
El incidente reabre la discusión sobre la falta de respeto y la distracción que generan los teléfonos móviles en espectáculos en vivo, una situación cada vez más frecuente en teatros y cines.