Una vecina, visiblemente conmovida, compartió su testimonio tras visitar el santuario improvisado para Agostina. Expresó su indignación ante la brutalidad del crimen y la preocupación por la seguridad de las mujeres y niñas, especialmente ante la proximidad de la fecha de "Ni Una Menos".
La mujer relató su experiencia como madre y los recaudos que toma para proteger a sus hijas. Manifestó su deseo de defenderse ante cualquier agresión, citando la legítima defensa como un derecho fundamental. Su testimonio refleja la angustia y el temor que genera el caso en la comunidad, así como la necesidad de justicia y protección.