La policía turca reprimió con gases lacrimógenos a manifestantes que conmemoraban las protestas masivas de 2013, que se iniciaron contra planes de construcción en el parque Gezi y derivaron en un desafío al gobierno de Tashib Erdogan.
Durante la dura represión de 2013, once personas murieron, más de 8.000 resultaron heridas y miles fueron arrestadas, según informes de derechos humanos.
Los enfrentamientos ocurrieron mientras la policía intentaba dispersar a los manifestantes, reviviendo la memoria de uno de los mayores desafíos populares al mandato de Erdogan.