Una fuerte tormenta azotó la región de Crescentino, en Piamonte, Italia, generando importantes destrozos. Las ráfagas de viento superaron los 110 km por hora, provocando daños considerables en la zona.
La tormenta dejó a su paso gran cantidad de agua y granizo de diverso tamaño. Si bien no se trató de un tornado, la fuerza de las descendentes de la nube de tormenta causó estragos, retorciendo chapas y evidenciando la potencia del fenómeno meteorológico.