La tensión interna en el gobierno nacional escala con Patricia Bullrich ofreciendo su renuncia como jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado. La dimisión se produce tras su objeción de conciencia al retiro del pliego de la abogada María Verónica Micheli, propuesta para el Tribunal Oral Federal Nº 3 de La Plata.
Bullrich había anunciado públicamente su oposición al retiro del pliego, lo que generó un fuerte cruce con el gobierno. Este hecho se suma a una serie de movimientos de Bullrich que parecen marcar una agenda propia, incluyendo reclamos públicos sobre declaraciones juradas y una gira nacional independiente.
La situación debilita la posición de La Libertad Avanza en el Senado, que cuenta con solo 21 senadores. La disidencia de Bullrich podría derivar en una rebelión de otros senadores, poniendo en duda la sesión del jueves y la aprobación de pliegos enviados por el Poder Ejecutivo.
Analistas sugieren que, a pesar de las tensiones, Javier Milei necesita el capital político de Bullrich, y viceversa. La situación podría fortalecer la imagen de Bullrich, presentándola como una figura independiente dentro del espacio, mientras que Milei podría verse debilitado o, alternativamente, fortalecido si la economía mejora.
Se cuestiona la falta de coordinación en la toma de decisiones dentro del gobierno, especialmente en lo referente a la mesa política a cargo de Karina Milei. La aparente falta de consulta con Bullrich sobre temas cruciales como la aprobación de pliegos evidencia una conducción política rota.