Soledad, la pareja de Claudio Barrelier, habló por primera vez sobre los hechos, afirmando que el auto fue lavado el martes y que ella no notó nada extraño en él ni en el vehículo. Según su testimonio, Barrelier dejó una mochila de ropa como hacía siempre, se bañó, se cambió y se acostó a dormir.
Describió que lo único distinto que notó fue que tenía la espalda mojada, pero lo atribuyó a que él solía transpirar mucho. Negó haber notado olores raros o que el auto hubiera sido limpiado. También mencionó que la casa donde convivían no era una casa normal, sino un lugar con actividad política y futbolística, utilizado por barras.