Se reitera la problemática del seguimiento a personas con antecedentes, como en el caso de Barrelier. Se cuestiona la efectividad del sistema actual, donde las visitas mensuales a la comisaría o la intervención esporádica de un psicólogo parecen insuficientes.
Se menciona que el "patronato deliberado" tiene la obligación de monitorear de cerca a los liberados, pero la falta de personal y recursos, especialmente en zonas vulnerables, dificulta esta tarea. Se pone en duda si la infraestructura actual permite un seguimiento adecuado.