Se dio a conocer una fotografía de Claudio Barrelier, tomada hace aproximadamente 10 u 11 años, que muestra al femicida sentado en el portón de su casa, en actitud relajada y acompañado por dos personas, bebiendo cerveza.
Esta imagen, considerada el último registro documental de un trabajo de campo que realizaba Barrelier, es significativa porque fue capturada en la misma puerta que años después se convertiría en la escena primaria del femicidio de Agostina Vega. El material exclusivo permite seguir perfilando al agresor y contextualizar su accionar.
La fotografía muestra a Barrelier en un entorno cotidiano, ajeno al horror que cometería posteriormente. Se observa también a su primera pareja formal y a una tercera persona, cuyas identidades han sido ocultadas por respeto a su privacidad, ya que no están implicados en el caso.