Raúl Castro cumple 95 años en un complejo contexto para Cuba, marcada por una profunda crisis económica, social y energética, y el aumento de las sanciones estadounidenses.
A esto se suma la incertidumbre personal sobre su posible procesamiento en Estados Unidos por el derribo de dos avionetas en 1996. A pesar de haber dejado cargos oficiales, se le atribuye influencia en decisiones estratégicas del país.
Figuras como Miguel Díaz-Canel insisten en una dirección colegiada, pero el legado de Raúl Castro, arquitecto del sistema político post-revolución, sigue marcando el rumbo de la isla.