Se describe la zona de Rafael Castillo y alrededores como un "corredor de la muerte" debido a la alta incidencia de hechos violentos. En este contexto, se analiza el crimen del chofer de Uber, sugiriendo que los delincuentes actuaron "al voleo" y que la presencia del efectivo penitenciario pudo haber sido un factor disuasorio.
Los delincuentes habrían llegado en un vehículo y estacionado a la vuelta del lugar del hecho. Se investiga la posible participación de un cómplice. La hipótesis principal es que, al percatarse de la presencia de un miembro de las fuerzas de seguridad, los asaltantes decidieron huir rápidamente tras cometer el crimen.