La temporada de lluvias intensas en Yemen ha incrementado la preocupación por la propagación de la malaria. El sistema de salud, ya debilitado por años de conflicto, dificulta el acceso a atención médica y medicamentos básicos para millones de personas.
Los mosquitos transmisores de la enfermedad se propagan rápidamente con las lluvias, obligando a los médicos a trabajar contra reloj en un sistema de salud saturado. Si bien algunos medicamentos están disponibles en hospitales, otros deben comprarse en farmacias a precios elevados, inaccesibles para muchos.
La Organización Mundial de la Salud estima que cerca de 24 millones de yemeníes viven en zonas de alto riesgo de transmisión de malaria. El hospital Aljomori recibe diariamente numerosos casos, y la enfermedad puede causar complicaciones graves como malaria cerebral y esplenomegalia.