El padre de Agostina expresó su profundo dolor y frustración ante la lentitud de la justicia, manifestando su intención de tomar la justicia por mano propia si no se obtienen resultados pronto. Sus palabras reflejan la desesperación de una familia que busca respuestas y castigo para los responsables del brutal crimen de su hija.
El padre criticó la falta de acción y la posible corrupción o encubrimiento en el caso, sugiriendo que la política podría estar involucrada. Su testimonio es un grito de auxilio y una advertencia sobre las consecuencias de la inacción judicial ante hechos de esta magnitud.