El padre de Agostina, Gabriel, solicitó que la verdad sobre el femicidio de su hija salga a la luz y que el foco se centre en la investigación y en los cómplices.
Denunció la existencia de "un psicópata enfermo" y exigió respeto para su hija, criticando la morbosidad de algunos medios y la politización del caso. Pidió que no se juzgue ni revictimice a Agostina, recordando que era una víctima.
Gabriel también expresó su indignación ante la falta de ayuda y la utilización política del caso, y afirmó que no descansará hasta que todos los implicados, incluido el asesino, estén presos.