Se narra el trágico asesinato del comisario Diego Fernando Ponce en González Catán, mientras esperaba a su hija. La maestra de la niña relata entre lágrimas cómo tuvo que darle la noticia a la menor y a su madre, describiendo la escena de horror y la conmoción de la familia. La niña, Cami, ya presentía lo peor al escuchar que se trataba de una camioneta.
Se destaca la frase "No me quiero morir" que pronunció Ponce al ser asistido por vecinos. La comunidad de la academia de inglés, donde la hija de Ponce recibía clases, se movilizó para ayudar, demostrando una gran solidaridad. El cuerpo fue trasladado a Luján, donde se confirmó su deceso. La familia, descrita como humilde y feliz, ha sido devastada por el crimen.