El Mundial de Fútbol se desarrollará en Qatar, México y Estados Unidos, enfrentando condiciones climáticas extremas.
Doha registrará temperaturas máximas de 44 grados, lo que justifica el traslado del torneo a noviembre. En Estados Unidos, se emitieron alertas por tornados y tiempo severo cerca de las sedes del campeonato, aunque los protocolos de seguridad modernos minimizan los riesgos.