Se afirma que la mayoría de los femicidios en Argentina son cometidos por parejas, ex parejas o miembros del núcleo familiar, desmintiendo la idea de que sean obra de desconocidos o patotas.
Se menciona a Manceri como un caso emblemático de femicida que formaba parte del entorno familiar de la víctima.
Se critica la falta de acción y la lentitud del Estado y la sociedad para abordar esta problemática, que resulta en una mujer asesinada por día.
Se sugiere que la complicidad, incluso dentro de los hogares, contribuye a la perpetuación de la violencia de género.