Se reflexiona sobre la responsabilidad social en casos de violencia de género y femicidio, y la tendencia a buscar culpables individuales en lugar de abordar las causas estructurales.
Se enfatiza que la existencia de antecedentes penales en agresores como Claudio Barrelier indica que hubo señales de alerta que no fueron debidamente atendidas por el sistema judicial o la sociedad.
Se señala la importancia de no caer en la tentación de señalar con el dedo acusador rápidamente, sino de analizar las complejas dinámicas sociales que permiten que estos hechos ocurran.