La madre de Claudio Barrelier, Viviana, expresa su dolor y pide perdón a la familia de Agostina por los actos de su hijo, mientras su casa es allanada.
Viviana manifiesta sentirse defraudada por su hijo, a quien crió con ciertos valores pero que tomó un camino distinto, y se desvincula de sus amistades y actividades, afirmando no conocer los detalles de su vida.
Ante el allanamiento, Viviana defiende la honorabilidad de su hogar y su familia, a pesar de su situación económica humilde, y se muestra afectada por la situación, especialmente por el impacto en sus nietos.