La madre de Barrelier se muestra conmocionada y dolida por la situación, afirmando que no reconoce a su hijo y que no lo crió de esa manera. Describe la "monstruosidad" cometida por él y la dificultad de comprender sus actos.
Se destaca la presencia de custodia policial en la vivienda donde reside la abuela, la madre y la hermana del sospechoso, junto a dos sobrinos. La familia vive un cambio abrupto en su situación diaria, sufriendo las consecuencias de los actos de Barrelier.