Iván Ramírez comparte sus inicios como imitador, remontándose a su infancia en Lomas de Zamora, donde imitaba a una vecina llamada Mirta.
Describe cómo, a los siete años, engañó a su bisabuela imitando la voz de la vecina, descubriendo así su temprana habilidad para la imitación.
Comenta que su voz particular recordaba a la de Charly García, lo que le inspiró a experimentar con diferentes tonos y caracterizaciones desde muy joven.