Se hizo un llamado a convertirse en un "guerrero espiritual" y "reconstructor de muros", intercediendo ante Dios por la familia y la salvación de las personas. Se enfatizó que esta intervención puede cambiar las realidades y traer maravillas a través de la vida de quienes adoptan este rol.
Se animó a no deprimirse ni decaer, y a seguir "empujando" incluso si se sienten solos, recordando los ejemplos de Moisés, Job y Abraham. Se aseguró que Dios obrará a través de quienes se conviertan en intercesores.