Se reitera la crítica hacia Laura Ufano por sexualizar a un bebé y por sus comentarios sobre la interacción entre niños, sugiriendo que su interpretación es siniestra.
Se cuestiona por qué nadie se atreve a confrontar a Laura Ufano, salvo Pepe Ochoa, y se especula sobre el miedo que podría existir hacia ella.
Se compara la situación actual con un incidente previo donde Viviana Canosa acusó a alguien de pedofilia, resultando en la pérdida de trabajos.