Se plantea que el tema de los niños y la crianza interpela a Laura Ubfal, sugiriendo que sus intervenciones surgen de convicciones profundas. Sin embargo, se critica que dirija su atención hacia Florencia Peña y su hijo, desestimando la inocencia del niño en su relato.
Se defiende el derecho de cada padre a tomar decisiones sobre la exposición de sus hijos, independientemente de si son figuras públicas o no.