La madre de Barrelier, al decir "yo le creí", evidencia una posible negación ante la terrible realidad de que su hijo es un asesino. Si bien pudo haber sospechado de sus mentiras a lo largo de su vida, la creencia en su inocencia (pensando que se trataba de su nieta) podría haber sido un mecanismo de defensa para no aceptar la verdad.
Se plantea la pregunta sobre cuánto sabía la madre después del martes, y si su instinto maternal la llevó a protegerlo, lo cual, aunque natural, no la exime de posibles responsabilidades legales si se comprueba complicidad. La justicia deberá determinar su grado de conocimiento y participación.