La capital de Ucrania, Kiev, sufrió un ataque ruso masivo con misiles y drones, resultando en al menos 30 muertos y decenas de heridos. El ataque, descrito como el más mortífero desde el inicio de la guerra, se produjo tras advertencias de inteligencia sobre posibles nuevas ofensivas.
El presidente ucraniano, Zelensky, había alertado sobre la posibilidad de otra noche de ataques. Rusia, por su parte, afirmó que el bombardeo es una respuesta al ataque ucraniano contra un colegio donde murieron 21 niños, una acusación que Ucrania niega.
El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció previamente que estos ataques ocurrirían. La intensidad de la ofensiva ha generado sorpresa en Europa, mientras Estados Unidos mantiene su atención en otros conflictos. La situación en Kiev es crítica, con explosiones y daños generalizados, y existe la preocupación de que los ataques continúen.