El caso de Agostina y el femicidio perpetrado por Barreleros sigue generando interrogantes. La investigación se centra en la posible complicidad de las mujeres del entorno del imputado, Ana Palmero (suegra) y Marianela Palmero (esposa), quienes estaban presentes en la vivienda donde Agostina fue retenida y asesinada.
El fiscal Raúl Garzón investiga si ambas mujeres incurrieron en actos de encubrimiento o complicidad, a pesar de que la ley podría eximirlas por su vínculo familiar con Barreleros. Se analiza si mintieron al declarar no haber escuchado los gritos de la víctima, sugiriendo que Barreleros podría haber drogado a Agostina para silenciarla.
Los forenses indicaron la presencia de signos de defensa en la víctima, como arañazos debajo de las uñas, lo que contradice la hipótesis de que estuviera drogada. La investigación también considera posibles signos de abuso sexual, evidenciados por moretones en zonas íntimas.