Se relata un curioso episodio ocurrido con el tenista Mateo Garretini. Tras finalizar un partido, el deportista se sacó la remera y una espectadora intentó sacarle una foto al torso mientras él saludaba al público.
La situación se volvió cómica cuando el hijo de la espectadora alertó a su madre sobre las cámaras, y ella intentó disimular, aunque el celular ya estaba apuntando en otra dirección. Se comenta que este tipo de situaciones podrían ocurrirle a cualquiera, dada la atracción que genera el tenista.