Un insólito operativo de control de tránsito en Neuquén derivó en un segundo procedimiento al detectarse que el conductor de la grúa, que iba a remolcar un auto secuestrado, también había consumido alcohol. El conductor del vehículo original fue demorado por falta de documentación, y al llegar la grúa, los policías notaron el estado del chofer, realizándole el test de alcoholemia con resultado positivo.
Se debió llamar a otra grúa y a otro chofer, quien sí dio negativo en el control. Ambos vehículos quedaron secuestrados. El chofer de la grúa infractor se enfrenta a la retención de su licencia de conducir, que en la provincia de Buenos Aires puede ser de 60 a 120 días, dependiendo del dosaje de alcohol en sangre y el historial del conductor.