Se analiza un tatuaje idéntico en la mano de Barrelier y en una imagen de la madre de Agostina, lo que contradice la versión de que nunca estuvieron bajo el mismo techo.
Vecinos afirman que Barrelier frecuentaba la casa donde se cree que ocurrió el crimen, y que menores de edad también ingresaban al lugar.
Se sospecha de una organización criminal que involucra narcomenudeo y trata de personas, con posibles vínculos con el poder político y la policía.
Se pone en duda la actuación de la justicia federal ante las denuncias de vecinos sobre actividades ilícitas en la casa.